EL egoísmo del mundo
El mundo es egoísta, solo le interesa su propio placer. Cierra los ojos ante lo que ve que está mal y no le gusta. Aparta su mirada de todo aquello que no le resulta placentero y le resulta un esfuerzo.
No solo de cosas sobre las que tiene la certeza de si son o no reales, sino que incluso ignora las cosas reales. Cosas reales como la muerte por desnutrición de millones de personas en África aparecen un día en los telediarios y al día siguiente son ignorados. La televisión muestra lo que el mercado quiere ver, y, si sobrepasan nuestro límite, cambiamos de canal. Y nuestro límite baja día a día. Pero no por ello dejan de morir y no por ello dejamos de ser conscientes de ello. Eso nos hace a todos culpables de miles de muertes. Somos homicidas por omitir nuestra responsabilidad para con la Humanidad.
Y no son solo los que están lejos. Vemos en la calle, mientras la recorremos para comprar los regalos de la Navidad, gente que pide, no por gusto, sino por necesidad. Gente que necesita nuestra ayuda. Necesitas nuestra ayuda económica, si; pero muchas veces pienso si no necesitarán más una sonrisa, una palmada en la espalda, tratarlos como personas. La gente pasa a su lado, a algunos les remuerde un poco la conciencia y sueltan unos céntimos; otros ni eso, lo cual demuestra la maestría que han alcanzado dominando sus conciencias y adaptándose a la masa.
Debemos deshacernos de nuestro conformismo. Debemos cambiar el mundo desde las bases, ya que el poder de este mundo (el económico) ya ha demostrado que no lo va a hacer. Pero ¿como y por donde empezar?










