¿Quo vadis humanidad?
En estos tiempos que corren, la imagen se ha convertido en lo más importante. Nos bombardean las neuronas con imágenes de cuerpos esbeltos para atraernos a sus productos, aunque resulte que esas imágenes no sean reales ya que están retocadas, retocadas y retocadas. Por tanto llegamos a un mundo en que todo el mundo quiere ser joven y dar una imagen atractiva hasta llegar a extremos ridículos y alarmantes. El culto a la imagen y a la juventud.
No solo pasa con las personas, en las empresas también se ve. Como tengas más de 45 años y estés desempleado, lo vas a tener muy difícil para encontrar trabajo, sobre todo no cualificado. Las empresas buscan carne fresca para dar una imagen más dinámica y moderna. ¿Y que pasa con esas personas? Pues ya pueden haber ahorrado, que lo van a pasar mal, y no te extrañe que los menos afortunados acaben pidiendo en la calle. ¿No es impactante? Si te despiden con 45 años, cuando te quedan aún 20 años para jubilarte, estás jodido.
Es el culto a la imagen, consecuencia de una sociedad que busca el beneficio y el placer sin fijarse en las consecuencias ni por encima de quien hay que pasar para conseguirlo. Así, hemos creado no solo un tercer mundo, sino también un cuarto. No solo explotamos a gente de otros países saqueando sus materias primas, no solo ignoramos a los desfavorecidos de nuestras propias ciudades, sino que somos capaces de abandonar a nuestros ancianos en gasolineras para poder ir de vacaciones o capaces de abortar eliminando la nueva vida que llevamos dentro.
¿Quo vadis humanidad?
En fin, supongo que escribo esto porque no me he tomado mi dosis de soma.










